Mudarse a un hogar de cuidado: una guía de supervivencia

Un hogar de cuidado no es, simplemente, un negocio. Es mucho más que eso, dado que es necesario tener en cuenta que el cuidado de los niños es algo delicado y no un mero y simple “trabajo”, porque ellos son sensibles, al tiempo que, cuando se encuentran en estos hogares, suelen extrañar a sus padres y, muy especialmente, a su madre. Por estas razones de suficiente peso específico, quienes los cuidan deben disfrutar el hecho de estar con ellos y no tomarlo como una simple obligación laboral.  

  1. Además de lo anotado y dentro de una “guía de supervivencia” en un hogar de cuidado, deben ser muy creativos e ingeniosos cuando de planear las actividades de los pequeños, se trata.  Ello, por cuanto los pequeños son susceptibles de entraren el tedio y el aburrimiento, así no más y sin previo aviso. Deben saber tolerar, también, un cierto nivel de ruido, porque la paciencia debe ser el “común denominador”.
  2. Deben ser personas saludables y con un nivel de energía muy adecuado a las circunstancias, en vista de que manejar pequeños puede resultar algo bastante agotador, porque ellos sí que despliegan energía “a cántaros” cuando están de buen humor y no tienen sueño, ni están aburridos y/o tristes. Una persona que se canse fácilmente, no es la más adecuada para participar en un hogar de cuidado para niños.
  3. Deben ser tolerantes ante el desorden y, en ciertos casos, ante la anarquía, porque los niños se pueden tornar demasiado eufóricos de un momento a otro y sin avisarlo previamente. No pueden permitir que las condiciones y circunstancias se salgan de control, sin necesidad de que sean represivos.
  4. También, y esto es demasiado importante, deben tener muy buena capacidad de comunicarse con efectividad, claridad y nitidez, además de sinceridad, tanto con los pequeños mismos como con sus padres. Una comunicación deficiente puede dar al traste con la estadía de los pequeños y de paso, con la tranquilidad laboral de sus padres.
  5. Es necesaria la capacidad de respetar la decisión de los padres de trabajar fuera del hogar, porque ena actualidad ello es una verdadera necesidad. Ya pasaron los tiempos en los que el padre iba a trabajar todos los días, al tiempo que la madre se encargaba, única y exclusivamente, del cuidado del hogar y especialmente, de los pequeños. En la actualidad y ante la necesidad de trabajar, la paciencia es imprescindible.